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LA CREATICA Y LOS NIÑOS ÍNDIGOS
Niños Indigo

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CREÁTICA Y ESTIMULACIÓN INTEGRAL
Un nuevo estilo en Educación, para el Desarrollo de la Inteligencia.

Cuando surgió el Movimiento pro Desarrollo de la inteligencia, hoy llamado Creática, todavía no se hablaba de los niños indigo. Pero sí existía un problema inquietante. Estaban apareciendo cada vez con más frecuencia, niños sorprendentes que en nada se diferenciaban biológicamente de los demás niños, pero que psicológicamente eran anormales por exceso, comparados con sus similares.

Destacaban por su limpieza mental, su madurez temprana en el campo ideativo, su descontento con el sistema educativo, su fácil manejo de los instrumentos electrónicos, y sobre todo, una visión distinta de la vida y un rechazo a las tareas rutinarias.

Para muchos educadores, había unos síntomas alarmantes de los niños sobreactivados que eran un problema en el aula de clase y en la familia, con una inteligencia despierta, inquietos, sumamente inteligentes, incomprendidos, con malas notas a veces, pero con brillantes ideas.

En mi Universidad, los profesores de Psicología Evolutiva nos propusimos estudiar este hecho, muestreamos, recogimos datos, y a punto estuvimos de concluir que la causa era el bombardeo de los medios, sobre todo la TV.

Durante siete años se trabajó, auxiliados por estudiantes voluntarios de Psicología y Educación, aislando primero el problema y buscando después una forma de aliviar el problema de estos niños precoces, como los denominábamos.

Cada día eran más numerosos los casos. Se imponía crear nuevas formas de tratarlos y educarlos. No se contentaban con la instrucción. Se empeñaban en ser personas humanas, y discutían con nosotros sus programas, siempre diferentes y mejores que los que les estaba proporcionando su sociedad. Nunca habían aparecido tantas y tales excepciones juntas en la historia de la psicología.

En un momento, y casi paralelamente , aparecieron casos de niños extraños en China y en Norteamérica. Las universidades del mundo se empezaron a preocupar por el problema. El año 83 nuestro Presidente, con ocasión de un curso de Desarrollo de la Inteligencia solicitado por el Gobierno de China Popular, oyó hablar en Bei Ying de los Niños Superpsíquicos, y se enteró de las sorprendentes habilidades de esos niños, que captaban el pensamiento ajeno, leían una página de un libro cerrado, movían una pelota con energía proyectada, etc., y sobre todo, que presentaban una madurez hasta ahora inconcebible para los cánones normales de evolución psíquica.

Nada nos habían dicho los chinos en Caracas, pero la razón de su visita a Venezuela fue que habían recibido la noticia de que en Venezuela había un Ministerio, para el Desarrollo de la Inteligencia, y venían precisamente, según posterior confesión, primero tres profesores de la Universidad de Bei Ying, y después el propio viceministro de Educación, para ver si nosotros teníamos la solución, o al menos una explicación.

Allí empezó nuestra sospecha de que el fenómeno era algo más que una superactivación debida a los medios, que estaba apareciendo una especie de mutación rápida, en una generación, cuando era regla general que una mutación humana, biológica o psíquica llevara centurias y hasta siglos.

Ante este hecho tenemos que prescindir de toda regla y medida anterior, y lanzar un grito entusiasta por la aparición de una nueva generación que pusiera a funcionar el enorme capital que está depositado en el cerebro humano, y que hará que ¡por fin! empecemos a hominizarnos y a vivir como seres racionales.

La decisión de los estudiosos de la Inteligencia fue conseguir unos manuales que satisficieran las exigencias de estos niños, que todavía no se nombraban como índigos. Para ello:

1. Adelantamos un mínimo de cuatro años en las exigencias en cuanto a Ideas, Conductas y Valores.

2. Dada la cuantidad de niños de este tipo, que ya está superando a los niños masivos y anulados, empezamos a considerar que ya los anormales eran los que estaban siendo obligados oficialmente a no pensar, a no decidir, a no tener más personalidad que la que el sistema les permitiera. Ya los normales eran los anormales, los fuera de norma.

3. Llegamos a la conclusión de que con estos niños especiales había que ir hacia el texto que no contuviera respuestas sino preguntas. Que enseñarles es humillarlos. Que dándoles los datos, un ejemplo y una pregunta, ellos eran capaces de encontrar las leyes y principios de cualquier ciencia.

4. Encontramos que los manuales de Creática eran los mejores tests selectivos detectores de niños índigo, porque exigían lo que sin esfuerzo podían aceptar y asimilar, sobre todo por el hecho de que estaban referidos a la Vida, con las continuas referencias a las conductas sociales y personales, y a los valores por ellos mismo extraídos. Aparecieron muchos más niños índigos de lo que nunca hubiéramos sospechado.

5. Lógicamente, esto no calzaba lo que en las alturas oficiales se entendía por Educación. Nos expusimos conscientemente a ser considerados heterodoxos. Así fue, y nos preciamos de ello.

Querría que estas líneas fueran un mensaje de esperanza alegre y cierta, de que por fin dejemos de ser los aquellos chimpancés ilustrados que todavía se odiaban, se envidiaban, se discriminaban y hacían guerras.

Menos mal que los bisnietos de estos niños, potenciados, serán más inteligentes, y no los humanoides de siglos pretéritos, y no nos juzgarán, sino que leerán en los libros de historia antigua nuestras matanzas y nuestros odios, nuestras hazañas simiescas, con una sonrisa sapiente en sus ojos y en sus labios. Lástima no estar naciendo en estos momentos...

Psic. Dr. Natalio Domínguez Rivera
del Instituto Internacional de Creática
y Estimulación Integral
VENEZUELA

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