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Diversos Especialistas opinan (tomado de http://www.cuestionando.com.ar/frames.htm)

Sabemos que en EEUU y otros países viene desarrollándose entre los profesionales un intenso debate sobre el diagnóstico de ADD y sobre los efectos negativos a mediano plazo del consumo regular de la medicación (Ritalina entre otras).

"Attention Deficit Disorder-A dubious Diagnosis?" John Merrow (estracto)

"Miles de padres concurren a los "grupos de apoyo" sobre ADD para obtener ayuda e información. Esperan que la información va a ser precisa, imparcial y completa.

El nombre de estos grupos de apoyo es CHADD -Chicos y Adultos con ADD-.

...Muchos padres no saben que CHADD ha estado recibiendo durante años grandes sumas de dinero del creador de la Ritalina: CIBA-GEIBY.

Esto es lo que la literatura de CHADD dice a los padres, junto con la información que No les dice:

Chadd dice:

'Las medicaciones psicoestimulantes no son adictivas'

Lo que no dice:

El Metilfedinato y la Ritalina son casi idénticos a la anfetamina, o bien conocida como "acelerante".

La Administración Federal de Reglamentación de Drogas (FDEA) coloca al Metilfedinato en la misma clase de drogas que la morfina y otros con aplicación médica legítima, pero con un alto potencial abusivo. Los efectos colaterales (agitación, marcada ansiedad y tensión) de los psicoestimulantes son muy comunes, y muchos médicos recomiendan disminuir de a poco la dosis antes que interrumpir la medicación.

Chadd dice:

'La causa más probable del ADD es un desequilibrio químico o una deficiencia en ciertos químicos en el cerebro que están localizados en el área responsable de la atención y la actividad'

Lo que no dice:

" CHADD basa esta afirmación en un estudio del año 1990 realizado por el Dr. Alan Zametkin de "The National Institutes of Health (NIH)" en el cual se encontraron valores levemente más bajos de glucosa del metabolismo en los cerebros de adultos diagnosticados con hiperactividad. Lo que no menciona CHADD son los subsiguientes intentos de copiar esos resultados a los niños (Léase brain metabolism in teenagers with add Archivo General de Psiquiatría, Volúmen 50, Mayo de 1993-, y Reduced Brain Metabolism in Hyperactive Girls J. Am. Acad. Child adolesc. Psychiatry, 33: 6 de julio/agosto 1994). Los estudios posteriores del Dr. Zametkin concluyeron que "no hay diferencias estadísticamente significativas" entre los cerebros de los niños normales y los niños disgnosticados con ADHD. La causa principal del desorden permanece aún desconocida.

Chadd dice:

'Entre el 70% y 80% de los chicos responden positivamente a estas medicaciones (psicoestimulantes)'

Lo que no dice:

La investigación sugiere que la medicación puede no ser un tratamiento tan efectivo. Dr. James Swanson, Director del Centro del Desarrollo del Niño en la Universidad de California, ha escrito: '...los efectos a corto plazo de los estimulantes sobre el desempeño académico son mínimos comparados con sus efectos en el comportamiento, y no hay evidencia de sus efectos beneficiosos en el éxito académico o de aprendizaje" *

*Treatment of ADD: Beyond Medication (Beyond Behaviour, Fall 1992/Vol 4, Nº1)

Chadd dice:

'Cientos de estudios y miles de niños han sido realizados, observando los efectos de la medicación psicoestimulante. Se han identificado relativamente pocos efectos colaterales a largo plazo'

Lo que no dice:

Se han realizado cientos de estudios en medicaciones psicoestimulantes, pero pocos han observado a sus efectos colaterales a largo plazo.

La medición de los efectos a largo plazo en medicación pediátrica está prohibida por dilemas éticos y legales en relación a utilizar a niños como sujetos de prueba. La Administración Federal de Alimentos y Drogas ha etiquetado en la Ritalina la siguiente advertencia: 'No hay todavía disponibles suficientes datos acerca de la seguridad y eficacia de la utilización a largo plazo de la Ritalina en niños'.


Dra. Lidia Cáceres. Jefa de Neuropediatría del Hospital Posadas (estracto: "ADD. La Distracción como enfermedad". S. Luna, S. Lugones. Revista El Arbol. 1998.)

La distracción ¿es una enfermedad?

Los neurólogos especialistas que trabajan con seriedad en el tema, saben de la necesidad de trabajar en equipo y de realizar un diagnóstico interdisciplinario que posibilite no reducir la cuestión a lo orgánico.

El diagnóstico de ADD es por el momento limitado, ya que sólo es posible inferir hipótesis (a través de signos neurológicos y conductas), no existiendo evidencias directas de daño en el Sistema Nervioso Central.

La Dra. Lidia Cáceres, jefa de Neuropediatría del Hospital Posadas, nos comenta que 'no puede hablarse de algo que sea primero, hay una interrelación tal entre el cuerpo, el pensamiento, las conductas y las emociones que poder decir qué es lo inicial que estaba perturbado es muy difícil'...'lo que puede observarse en relación al Deficit Atencional desde el punto de vista neurofisiológico' son 'Datos Asociados (movimientos oculares, dominancia cruzadas, posturas distónicas, movimientos alternantes, etc.)...se observan más frecuentemente...en sí mismos no son importantes y pueden existir en otras personas que no tengan hiperactividad o ADD'. Aclara que 'El ADD existe como entidad fenomenológica, de ahí a decir que todo es una falla en los neurotransmisores y que por eso necesita un tratamiento farmacológico...', 'Es necesario evaluar cuál es el peso preponderante de lo neurofisiológico o de lo emocional o de lo ambiental, y entonces, en base a eso elaborar las estrategias del tratamiento'.

Según la Dra. Cáceres, 'si uno no tiene una evaluación un poco más completa de cuál es toda la situación que puede haber llevado a un niño a tener un deficit de atención, puede hacer un tratamiento sintomático y no ir a tratar de resolver las causas del problema'.

En relación al tratamiento farmacológico dice 'Lo que pienso es que por el análisis de las conductas y no de las causas, hay muchos más pacientes tomando Ritalina que los que la necesitan. Es más sencillo proponer una medicación que hacer una serie de cambios en la familia o el entorno o en la relación con el niño; la poca tolerancia que tienen las instituciones con los chicos inquietos...la idea es que tiene que hacer algo el médico para que el chico no moleste en la escuela. Por otra parte está toda la propaganda de los laboratorios que tratan de favorecer que los médicos receten; y toda la investigación médica está financiada por los laboratorios'...'los neurólogos son bastante generosos con la Ritalina...'".

Alicia Fernandez - Revista E.Psi.B.A. 1999.
Escuela Psicopedagógica de Buenos Aires


Un niño puede estar inquieto por múltiples motivos y la mayoría de las veces, la inquietación o mismo la hiperactividad de un niño puede estar indicando:

* o una inteligencia despierta, activa, cuestionadora y falta de respuesta a la misma en el medio familiar y/o escolar;

* o un llamado inconciente de atención en relación a diferentes problemas de orden psicológico o psicopedagógico, que deberían ser escuchados cuidadosamente.

Es cierto que también puede responder a patologías orgánicas que requerirían de alguna medicación, como complemento al abordaje terapéutico interdisciplinario. Pero tales patologías, (entre las cuales puede estar la tal llamada ADD) son muy variadas y siempre deben ser diagnosticadas con profundidad e interdisciplinariamente.



Del Instituto Nacional de Salud de Estados Unidos:
(extracto De "Veja", 2/12/98 por Bruno Paes Manso.Brasil; traducido por S. Lugones)


"- Las reacciones positivas de un remedio no significan que el usuario sufra de ADHD. La Ritalina ayuda a aumentar la atención de cualquier niño.

- La droga funciona a corto plazo. Pero no se sabe como actúa en el desenvolvimiento académico o en el comportamiento social del niño en tratamientos por largos períodos.

- A pesar de la prescripción de la Ritalina es permitida para usuarios de menos de 5 años de edad, no hay evidencias de que la aplicación de la droga sea segura en niños muy pequeños.

- Estudios preeliminares sugieren que los cerebros de los niños hiperactivos son diferentes. Los especialistas no saben si es una simple variación o un defecto bioquímico.

- La Ritalina no aumenta el CI. Tampoco hace que el niño aprenda más, o más rápido..."




"Ritalina ¿Droga mágica?"
Ma. Isabel Solís R. Portada
Revista Viva - La Nación, 28/4/99, COSTA RICA

"Los datos asustan: el consumo del metilfenidato, más conocido como ritalina, se disparó abruptamente: un 500% en un lapso de 5 años. ...en 1990 se utilizaron 267.000 tabletas, 5 años después se aplicaron 1.460.610. De ellas, el 57% fueron suministradas por la CAJA COSTARRICENSE DE SEGURO SOCIAL (CCSS), y el 43% por clínicas y farmacias privadas"




"Acerca de la Ritalina"
Lawrence Diller M.D., U.S.A.

"La ritalina es una medicación estimulante que se prescribe a 4 millones de niños en América cada año. ...¿Por qué el uso de la Ritalina se ha duplicado en los últimos 5 años? La producción de la droga ha subido a más del 700% desde 1990..."



"Enfermos" de "desatención":
"desatentos o desatendidos? Jorge Goncalvez da Cruz

¿Cuáles eran las preguntas con que el médico iniciaba el diálogo con el enfermo desde los albores de la clínica médica (Hipócrates) hasta mediados del siglo XIX? "Dígame qué tiene..." "Explíqueme cómo le duele..."

¿Cuál es la pregunta que en los últimos 150 años fue sustituyendo a aquella? ¿Dónde le duele?" (1)

¿Qué lógica hay por tras de este sutil pero significativo cambio? ¿Qué consecuencias trae para el paciente y para el médico? La pregunta "¿dónde le duele?", no inicia sino que concluye el diálogo: a partir de la respuesta del enfermo, el médico asume toda la responsabilidad del diagnóstico de la terapéutica, quedando como depositario del saber, del único saber que cuenta a partir de allí: solicitar estudios por imágenes, análisis clínicos...medicar y/o formular otras indicaciones terapéuticas (dieta, reposo, cirugía...). Su "objeto" no es el enfermo, sino la enfermedad, la persona del enfermo sólo interviene en tanto que portadora de la enfermedad...

De hecho el médico tampoco habla o interviene por s¡ mismo, sino en tanto representante o funcionario del discurso médico, su persona debe eclipsarse ante la "objetividad científica" de la que es garante. Ello es cada vez más claro a partir del hecho que incluso el llamado "ojo clínico" del médico es cada vez más sustituido por el aparataje de diagnóstico... la relación central y determinante es entre institución médica (dispositivo de saber-poder) y enfermedad no entre médico y "padeciente".

¿Por qué se ha impuesto esta orientación? Hay muy buenas razones para ello: a) Como dice Guardia -citado por Foucault- "la salud sustituyó a la salvación": ante el declinar de la religiosidad la medicina ocupa el centro de la escena como mediador en la relación de los hombres con la muerte: la institución médica por un lado hace presente lo que es inevitable, nos muestra el rostro de la muerte, pero por otro lado la medicina, la conjura, la ritualiza con nuevos "ceremoniales", la tecnifica (2)...

b) La constitución de un saber, en este caso el saber médico sobre la enfermedad conlleva la adquisición de cierto lugar de poder. Debe quedar claro que cuando se habla entonces de "poder de la institución médica" no se trata de un poder adquirido simplemente para algún procedimiento de coerción: es un poder que deviene de un cierto saber y es también un poder atribuido, delegado, depositado por los otros...por los "enfermos"...

c) Este poder médico no es monolítico, porque tiene "huecos", "fisuras", por la que escapa siempre un "resto": lo que no encuentra respuesta en el saber médico y se manifiesta como malestar, sea del lado de los pacientes, sea del lado de los médicos. Malestar que se canalizar en "medicinas alternativas", en prácticas de curanderismo, en el recurso a las diversas psicoterapias, en los debates críticos sobre las prácticas médicas que se dan entre los propios médicos, etc...

No es tampoco un poder homogéneo en razón de aquellos debates entre médicos, pero también porque la institución médica se va ordenando, reordenando y diversificando permanentemente en forma de jerarquías por especialidades, por ámbitos de ejercicio profesional, etc. y finalmente no es homogéneo porque no se trata de un sistema cerrado, sino abierto a las influencias del contexto social y el devenir histórico: la práctica médica queda desgarrada entre sus avances técnicos y la constatación, por ejemplo, de que una inversión de tan solo u$s 5 anuales por niño reduciría en un 50% los niveles de mortalidad infantil al eliminar algunas de sus causas más frecuentes con el recurso de la vacunación, la potabilización del agua (3).

Lo que es ciertamente desgarrador si consideramos que este año, como todos los años, un millón de niños morir n en América Latina por desnutrición y enfermedades curables (cólera, diarrea, etc.). Este desgarro fue explicitado en 1996 por el Dr. Jorge Costa e Silva, entonces director de la división Salud Mental de la Org. Mundial de la Salud al expresar "La gran amenaza de la salud es la pobreza, no se puede hablar de ella en la miseria" (citado por J.C. Stagnaro en "El niño y el lazo social". Edic. Atuel).

Pero afirmar que las prácticas médicas no son ahistóricas impone otras consideraciones: (*) en cada poca histórica la institución médica "modeliza" las enfermedades en un complejo proceso relacionado con la asignación de recursos, la determinación de prioridades y las políticas de control social que también allí se expresan. Este proceso tiene determinaciones sociales y políticas que exceden a la propia institución médica, la que acaba plegándose y sirviendo a aquellas determinaciones. Así, en alguna poca habrán "médicos" avalando la quema en la hoguera de los epilépticos -principalmente las epilépticas- por estar "poseídas por el demonio -y a "efectos de purificar su alma". En otra poca la institución médica ya consolidada y en su versión moderna dar fundamentos al asilaje de los "locos", al chaleco de fuerza, el electroshock, la lobotomía o el chaleco químico. Durante el nazismo habrán médicos "fundamentando científicamente" los procedimientos de purificación de la raza superior" y en todos nuestros países han formado parte de los "equipos de trabajadores" en las salas de tortura -desde las comisarías hasta los centros de detención clandestina-. ¿Se trata de aberraciones aisladas o subproductos de la lógica en que queda entrampada la institución médica?

Esta misma lógica es la que ha venido determinando un desplazamiento del poder médico hacia los laboratorios medicinales.

Desplazamiento que podemos constatar de diversas maneras:

a) ¿Qué lugar ocupan -medidos en ingresos anuales- los laboratorios de especialidades medicinales entre las grandes industrias mundiales?

b) ¿Qué porcentaje del gasto anual en salud se dedica a medicamentos y cuánto a infraestructura hospitalaria y sueldos de profesionales?

c) ¿Qué procedimientos utilizan los laboratorios para influir, controlar, premiar o castigar a los médicos en función de qué medicamentos y cuántos recetan? d) ¿Quiénes "modelizan" hoy las enfermedades?.

Dejo las preguntas a), b) y c) par que cada uno investigue las cifras (mundiales, nacionales, etc.) pero me detengo en esta última pregunta: hoy las enfermedades -cada vez más- se modelizan, se definen, a partir de las especialidades químicas y no al revés: se descubren o se crean sintéticamente nuevas drogas, se investigan sus efectos posibles, se determina as¡ su utilidad posible y a partir de ello se definen enfermedades, síndromes, o disturbios para lo que ya se posee la droga adecuada...

Esto se refleja en las sucesivas modificaciones de la nosografía patológica y psicopatológica tal como se muestra en las diversas versiones del DCM (4), o en las adoptadas por la OMS, a través de las sucesivas ediciones del CIE (Catálogo Nacional de Enfermedades), cada vez más compatibilizado con el primero.

EL ADD (trastorno por déficit de atención) y ADHD (trastorno por déficit de atención con hiperactividad).

Se trata de un 'diagnóstico' que ha alcanzado gran difusión mediática y práctica, primero en EEUU y luego en nuestros pa¡ses, aunque con tiempos diferentes entre ellos; desde hace algunos años el "ADD" es muy 'popular', por ejemplo en Chile y Brasil, y más recientemente viene siéndolo en Argentina.

Aparece íntimamente ligado al suministro de ciertas medicaciones (en particular Ritalina) como terapéutica central para niños y jóvenes que manifiestan labilidad de atención, dificultades para concentrarse en su actividad escolar, y/o manifiestan estados de inquietud o ansiedad ('no se quedan quietos', 'se distraen', 'saltan repetida y rápidamente de una a otra actividad', 'no concluyen lo que inician'...). Psicólogos, psicopedagogos, maestros y padres 'escuchan hablar' y 'opinan' cada vez más sobre este disturbio que parece adquirir 'caracter epidémico.' UN potente aparato propagandístico funciona alrededor de este 'mal', sus 'amenazas' y su 'terapéutica'. Aparato que se parece bastante, por ejemplo, a los sistemas de ventas de productos "Avon" o "cacerolas Essen": folletos de difusión y cuestionarios que llegan a los docentes y padres, charlas y reuniones explicativas, clubes de padres de 'niños con ADD' con sus revistas, encuentros y relatos 'testimoniales', profesionales que forman 'equipos' para 'tratar el ADD' y viajan al exterior a recibir cursos al respecto, artículos en periódicos y semanarios.

No voy a detenerme en el anecdotario respectivo. Simplemente invito a los profesionales interesados en ello que vayan haciendo su propio inventario y a que, cuando puedan, revisen algunas de las miles de páginas que en Internet debaten la cuestión desde todos los ángulos. (En EPsiBA se viene constituyendo un equipo de investigación que -entre otras actividades- realiza un acopio de material que se encuentra disponible para quien desee consultarlo).

-Si quiero revisar el capítulo correspondiente del DSMIV (versión en castellano, Ed. Masón, p gs.82 a 89). En dicho capítulo primero se proponen las 'características diagnósticas': se trata de un inventario descrito referente a distractibilidad, impulsividad, manifestaciones de inquietud, etc. Se distinguen los casos de distractibilidad (déficit de atención) 'con o sin hiperactividad'.

Luego habla de 'trastornos mentales asociados': se ofrece un extenso y heterogéneo listado, sin ningún análisis: el ADD o ADHD se asocia a 'baja tolerancia a la frustración', 'arrebatos emocionales', ' testarudez', 'insistencia en que se satisfagan sus peticiones', 'labilidad emocional', 'disforia', 'baja autoestima', 'rechazo por parte de los compa¤eros'. A veces, 'trastornos negativistas' o 'de aprendizaje' o 'de ansiedad', o 'de la comunicación'...A veces coexiste con una 'historia infantil de maltrato, o abandono, o adopción, de exposición a neurotóxicos (ej.plomo) o infecciones (ej.encefalitis) o exposición "in útero" a fármacos o retraso mental, o escaso peso al nacer...' De nuevo una larga lista y ninguna hipótesis explicativa.

Luego habla de Hallazgos de Laboratorio. Aquí uno esperaría encontrarse con algunos argumentos surgidos de la investigación experimental. Pero para la desazón de los lectores, sólo se dice que no hay pruebas de laboratorio que hayan sido establecidas con valor diagnóstico en la evaluación clínica del ADHD...y que tampoco se ha establecido qué déficit cognitivo hace que en algunos casos quienes 'padecen ADHD' tengan rendimientos inferiores en algunos ítems de textos mentales.

Superada nuestra frustración podemos ir al apartado siguiente titulado: "Hallazgos de la exploración física y enfermedades médicas asociadas": ya no nos sorprende que se nos diga que 'no existen características específicas asociadas al trastorno'.

Pasamos entonces a 'síntomas dependientes de la cultura, la edad y el sexo': ¿Qué se nos dice?. Que es cierto que en algunos países se diagnostica más población con ADD y en otros menos, en unas edades más y en otras menos, pero que no se sabe si es por una diferencia en la distribución del ADD o por diferencias en los mtodos diagnósticos. '

¿Cómo cursa la enfermedad?' Se nos dice que desde pequeños se los observa inquietos...pero no todos los inquietos y movedizos se convierten en ADHD, y además hay quienes 'padecen ADD' sin hiperactividad, y entonces no son inquietos ni movedizos...Punto.

¿Y el Patrón Familiar? Solo se nos dice que si los padres u otros vínculos cercanos tienen características de ADD, es más probable que los niños padezcan ADD.

¿Y el Diagnóstico diferencial?. El concepto más jugoso dice que el ADHD no se diagnostica si los síntomas se explican mejor por algún otro trastorno mental o sea que sería un 'diagnóstico por descarte'. Eso es todo lo que extraje del DSM IV.

Conclusiones: lo único certero es que se indica el tratamiento medicamentoso (más otros auxiliares) a niños y jóvenes que se diagnostica como 'portadores de ADD o ADHD' pero no se han detectado alteraciones orgánicas específicas, no hay pruebas de diagnóstico clínico específicas, no hay estudios 'epidemiológicos' diferenciales (por país, sexo, edad, etc.) que sean confiables, no hay un patrón familiar identificado, no hay una historia infantil 'específica', no hay alteraciones intelectuales identificadas...y el diagnóstico se descarta si otro diagnóstico 'se aplica mejor' al individuo en cuestión... Los niños y jóvenes medicados con Ritalina, '¿son curados' o son 'enchalecados químicamente?'. Las dificultades para 'concentrarse', 'prestar atención', 'quedarse quietitos', indican un déficit en la atención de quiénes? ¿En esos niños y jóvenes? ¿En quiénes deberíamos poder escucharlos, 'prestarles atención' (padres, terapeutas, maestros)? ¿No ser que esos niños y jóvenes nos hablan, con sus gestos, de una sociedad, unas instituciones de salud, unas escuelas y unas familias que padecen un severo 'trastorno por déficit atencional' a sus niños, sus ancianos, sus jóvenes, sus adultos?. ¿No ser necesario atenderlos y atendernos, en lugar de medicarlos y medicarnos? ¿Cómo decidir en qué casos sí puede ser 'útil' o 'conveniente' la medicación si no hay comprobaciones neurológicas ni experimentales, ni clínicas, ni estadísticas, ni epidemiológicas?

Por ahora lo que hay es cierta medicación que se vende en decenas de países a millones de personas y cuyo consumo crece geométricamente"

(1) Al respecto puede consultarse: Michel Foucault 'El nacimiento de la clínica'. Edic. Siglo XXI Jean Clavreul 'El orden médico'. Edic. Argot.

(2) Ver Alicia Fernández 'La sexualidad atrapada de la señorita maestra'. Ed. Nueva Visión.

(3) Ver revista EpsiBA Nº0. Artículo de Juan C. Volnovich, o el libro del mismo autor de 'El niño del siglo del niño' Edic. Lumen-Humanitas.

(4) 'Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales'



La sociedad "Hiperkinética" y "Desatenta" medica lo que produce

Los desgarramientos del alma no tienen causas cerebrales. El destino del ser humano no está confinado a su ser biológico", alerta desde Francia la psicoanalista Elisabeth Roudinesco. Y Ana Barón, corresponsal de Clarín, constata desdeWashington que en Estados Unidos más de 5 millones de personas toman un antidepresivo o un estimulante ¡por día!

Adormecidos como estamos por exceso de información puede que no nos detengamos a pensar. El número de niños de entre 2 y 4 años que toma Ritalina, una droga estimulante, en los últimos cuatro años se duplicó en Estados Unidos. Aquí, en Argentina, los mismo que en Brasil, nuestra experiencia cotidiana en escuelas y hospitales nos permite confirmar que estos datos alarmantes también se dan. Encontramos escuelas donde de cada 20 alumnos, ¡5 son medicados "para que aprendan"!

El aprendizaje (como entrenamiento) pasó a ser un objeto codiciado que la sociedad exige para triunfar y el mercado ofrece para comprar, hasta en pastillas.

Se nos quiere expropiar el verdadero sentido del aprender: AUTORIZARSE A PENSAR, DISFRUTAR DE LA ALEGRÍA DE CREAR, REFLEXIONAR SOBRE NUESTRA CONDICIÓN HUMANA, PREGUNTAR, JUGAR SOÑAR, INQUIETARSE, QUERER, CAMBIAR.

¿"Niños desatentos o niños desatendidos"?, pregunta el Lic. Jorge Gonçalves da Cruz.

Hoy nos "atienden" sólo en cuanto consumidores e hiperkinéticamente, nos acosan con miles de productos que garantizarían nuestra paz, felicidad y éxito escolar. Entre estos productos con los que nos seducen, se encuentran drogas legalmente recetadas, de las cuales sus productores y adeptos proclaman que no crearían dependencia como las ilegales).

La sociedad globalizada nos desatiende a todos y coloca como enfermedad lo que los niños todavía pueden denunciar con su inquietud y falta de atención.

Los niños preguntan, son pregunta. Las preguntas no escuchadas devienen en síntomas.

¿Cómo escuchar sus preguntas antes de medicarlos?

¿Qué sucedió para que tal cantidad de madres y padres de niños acepten y soliciten la Ritalina para calmar a sus hijos o para que sean exitosos?

¿Qué sucedió para que esos maestros, que tienen a cinco de sus veinte alumnos medicados para que les presten atención, acepten y busquen la justificativa del síntoma de A.D.D. o A.D.H.D.? ¿Cómo no se preguntan si ese 20% de niños en su clase sólo correspondería a una "desgracia" del destino que los reunió en la clase? Ya que las estadísticas de los mismos que produjeron el diagnóstico hablan sólo de un 20% de la población que podría recibir el diagnóstico.

Primero tuvieron que convencernos de que "el pensamiento es una neurona y el deseo, una secreción química" y luego encandilarnos colocándonos como espectadores, sólo activos en cuanto a compradores.

La Dra. Silvia Bleichmar, en un excelente artículo publicado en Clarín, nos recuerda: "Los niños de esta época, en su mayoría, no son receptores de ninguna esperanza, sino sólo de una supervivencia que da cuenta del desaliento y la fatiga histórica que empapa a los adultos a cuyo cuidado se encuentran".

Se ha creado la representación de un ser humano nuevo, aplanado, andrógino y sin humor, agobiado por el evitamiento de sus pasiones y sueños, avergonzado por no poder alcanzar el ideal que se propone (flaco, consumidor y exitoso) y culpabilizado por no poder comprarle a sus hijos la felicidad en cuotas.

Fukuyama, ideólogo de tal postura, se regocija con la estupidez propia de los que se creen dueños de la verdad: "Hay una simetría sorprendente entre los efectos de la Ritalina y los del Prozac: la Ritalina vuelve a los muchachos menos turbulentos y, en cierto modo, menos muchachos; en cuanto al Prozac, libera a las mujeres de los inconvenientes de la naturaleza femenina. Uno y otro nos acercan imperceptiblemente a un ser humano andrógino, que es también el objetivo de las políticas que defienden la igualdad de los sexos" (Francis Fukuyama, "El fin de la historia, diez años después").

Nunca como en nuestra época el saber de los individuos, su capacidad de pensar y el hacer creativo le habían sido expropiados en este nivel por los dueños de las técnicas y los conocimientos especiales, dice Emiliano Galende.

Los medicamentos psicotrópicos buscan normalizar los comportamientos y suprimir los síntomas más dolorosos del sufrimiento psíquico sin buscar su significación.

Elisabeth Roudinesco nos recuerda que cuanto más se promete un "punto final" al sufrimiento psíquico a través de la ingestión de píldoras, más el sujeto decepcionado se inclina hacia tratamientos mágicos.

Es así como los laboratorios (no ya los médicos, psicólogos o psicopedagogos) aparecen como esos grandes, poderosos, mágicos solucionadores de todos nuestros pesares.

Mundo de la exhibición, de la desmentida. En épocas anteriores, el método para adormecer el pensar era esconder. Hoy es exhibir y desmentir lo que se exhibe. Mostrar y decir que lo que se mostró no existe tal cual lo vemos. Nacen los fetiches, agoniza la alegría del pensar, el jugar, el preguntar, presentes en todo niño enchalecado en "diagnósticos-rótulos".

La experiencia en psicopedagogía clínica nos permite asegurar que la gran mayoría de aquellos niños rotulados como A.D.D. o A.D.H.D., con una escucha diferente por parte de sus padres o maestros, pueden conseguir aprender creativamente, sin la necesidad de la dependencia de una droga.

La dificultad para concentrarse en los niños, tiene que ser un alerta para los padres, maestros, psicólogos, psicopedagogos o médicos.

Recordemos que la medicación, como dice Silvia Bleichmar, a veces lo único que hace es disimular los síntomas, calmar los efectos, permitiendo que la perturbación productora del cuadro siga su camino desencadenando consecuencias de mayor calibre en la adolescencia.

Alicia Fernández
Psicopedagoga.



¿Prestar o pagar atención?

Pero mientras tanto,

yo tengo que hablar, tengo que vivir,

tengo que decir lo que he de pensar.

Silvio Rodríguez

¿Qué es lo que "se paga" cuando "se presta" atención? ¿Quién paga y por qué debería pagar alguna cosa? ¿El alumno está en deuda cuando el profesor pide "pay (paguen) atention, please"? Cuando el profesor no habla inglés sino portugués, pide "Prestem atençao" (como prestar o rendir cuentas), si habla castellano, dice "Presten atención" ("emprestem atençao", en portugués).

El español coloca el verbo "prestar" (entregar transitoriamente algo a alguien que deberá ser devuelto) delante de la palabra "atención". Probablemente sería necesario "atender" al modo español de pedir atención. La atención que el alumno da, sólo la presta. Es de él y a él debe ser devuelta.

¿Qué es lo que se presta cuando se presta atención? ¿Hay que pagar cuando se presta atención? ¿Quién paga, qué paga y a quién? Estoy formulándome cinco preguntas, todas ellas necesarias cuando la queja "No presta atención" recae sobre un niño o un adolescente. Reflexionar sobre estas cuestiones hoy se hace imprescindible.

La obligación de prestar atención al maestro (junto al de "quedarse quieto") siempre ha estado colocada por la Escuela tradicional como uno de los deberes principales del alumno. Los alumnos que no respondían a esos dos sagrados deberes, generalmente no conseguían permanecer en la Escuela. Buen alumno (quieto y atento) se confundía con buen aprendiente.

Actualmente, gracias al trabajo constructivo de muchos pedagogos, se ha progresado, y a partir de allí, se cuestiona qué es un "buen alumno". Por lo tanto los maestros consiguen asociar la posibilidad de aprender de sus alumnos con el juicio crítico más que con la repetición y la memoria. Sin embargo, creo que este cambio sólo se da en un plano teórico conceptual.

"El español coloca el verbo «prestar» (entregar transitoriamente algo a alguien que deberá ser devuelto) delante de la palabra atención. Probablemente sería necesario "atender" al modo español de pedir atención. La atención que el alumno da, sólo la presta, es de él y a él debe ser devuelta".

También hoy se han mudado las técnicas pedagógicas. Algunos maestros, psicopedagogos y médicos cambiaron un pensamiento peor por uno mejor, pero no se han modificado los modos de pensar(se) de/en esos profesionales, ni la actitud ante la problemática de qué es aprender ni qué puede evaluarse como salud o patología en los procesos de aprendizaje. Algunos maestros y profesores están consiguiendo, en cierta medida, enseñar con propuestas pedagógicas que promueven el cuestionamiento y el juicio crítico. Sin embargo, ese cambio no ha sido acompañado por un cuestionamiento más de fondo, no ya sólo pedagógico sino psico, socio, histórico pedagógico. Por ejemplo no se ha reformulado aún el concepto de "atención" ni de inquietud.

Propongo algunas cuestiones:

a) ¿Qué es la atención?, ¿qué es concentrarse?, ¿en qué debe concentrarse el que aprende: en sí mismo, en quien enseña o en el objeto de conocimiento?, ¿la atención no supondrá una cierta descentración?, ¿cómo se presta atención?

b) ¿Qué papel cumple la atención en el aprendizaje?, ¿para aprender se precisa desatender al contexto, en un aprender desencarnado de la situación?

c) para aprender a "estar en el mundo" actualmente ¿se necesita del mismo tipo de atención que hace quince años?

La telemática, con la mudanza que ha introducido en los modos de representación de tiempo y espacio ¿no estará proponiendo otro tipo de atención, diferente?

d) Los niños y adolescentes de hoy, que no consiguen "prestar atención", ¿no estarán sufriendo por exceso y no por falta (de unidireccionalidad de la atención)?

Por otra parte necesitamos cuestionarnos lo que llamo "ética del éxito" que invade no sólo nuestras escuelas sino también nuestros modos de pensar y significar. Priorizando el resultado sin atender al proceso. Y sin atender al proceso se pierde al autor y a la autoría.

Hoy se mantiene inamovible el concepto conductista de atención aun para muchos que han conseguido cuestionar el modo conductista de pensar a la inteligencia y a los procesos de aprendizaje.

El poder médico hegemónico tiene la tendencia a formular como patologías medicables los indicadores de inquietud. Por el contrario nosotros precisamos leerlos como señales de alarma que los niños son los primeros en emitir y que deben ser decodificados como preguntas. La pedagogía y la psicopedagogía en relación a las supuestas patologías de la atención no han conseguido utilizar sus saberes, sometiéndose a un supuesto saber médico, muchas veces a su vez sometido a los intereses económicos de los grandes laboratorios.

Un niño de ocho años llevado a consulta por supuesto ADD al pedírsele el dibujo de una persona aprendiendo (SPA) realiza la siguiente producción1:

Del diálogo entre la psicopedagoga y el niño transcribiré algunos fragmentos:

Pp: ¿Es fácil aprender?

Niño: Si presta atención, es fácil.

Pp: ¿Al niño del dibujo le es fácil aprender?

Niño: No.

Pp: ¿Quiere aprender?

Niño: No quiere aprender porque él lo único que quería era sacarse felicitado que la mamá lo felicite. (...) Siempre estaba quieto y pensando que le iban a poner felicitado y no estaba atento. Era lo único que le importaba.

Las palabras del niño son suficientemente claras para mostrar sobre qué debe depositarse la atención en la ética del éxito, dejando al alumno descentrado, desconcertado, desconcentrado de la riqueza del aprender.

El gráfico además nos impone la pregunta: ¿A quién se prestaría atención si el maestro está adentro del pizarrón, indiscriminado del objeto de conocimiento? El objeto de conocimiento y el maestro se superponen y se pide al alumno que preste atención, sin facilitar la relación (con la diferenciación que implica) enseñante-aprendiente intermediada por la construcción de conocimiento.

Con el material del niño dejamos abiertas las cuestiones (a) y (b) y pasamos a la cuestión (c).

La "atención" que hoy nos demanda el "aprendizaje constante de estar vivo", ¿no estará más cerca de lo que Freud llamó "atención flotante"? Atender simultáneamente a varias situaciones. Antes atención era concentración. Hoy atención se acerca a descentración, a dispersión creativa, a reconocerse autor, a confiar en sus posibilidades de crear lo que ya está allí más cerca de jugar que del trabajo alienado, como diría Winnicott.

Cuando el trabajo es mecánico no se necesita prestar demasiada atención. Un niño, "por no prestar atención" escribió "cabió" en vez de "cupo", el maestro le ordena escribir cien veces "no se dice cabió sino cupo", el niño realiza la tarea escolar con la mayor atención, dedicación y prolijidad y al entregarla a su maestro, éste pregunta "¿Por qué escribiste 99 veces «no se dice cabió sino cupo» y no cien como te mandé?". Y el niño tímidamente responde: "Perdón, maestro, es que no me cabió en la hoja".

Tres cuestiones que han cambiado, suponen la necesidad de una atención diferente:

1 Los modos de representación del tiempo y espacio. Cambiaron en la actualidad gracias a la telemática2 imponiendo una miniaturización y vertiginosidad, que exigen una atención abierta a la simultaneidad.

2 La estética del video clip, tal la denominación de Jorge Gonçalves, también introduce una atención volátil.

3 Las exigencias del mercado de trabajo han impuesto lo que se llama "feniminimización del trabajo". Cada vez menos se dispone de una sola fuente laboral. Quienes tienen trabajo cada vez trabajan más en fragmentos ocupacional diversos y simultáneos, lo cual exige también un tipo de atención "dispersable". Parecida a la que la mujer, ama de casa, madre y trabajadora está acostumbrada, atender al hijo, el teléfono, la comida, los quehaceres, la televisión y simultáneamente preparar la clase que debe dar al día siguiente.

Podemos además observar cómo estudian los adolescentes que aprenden. Simultáneamente leen, escriben, escuchan radio, ríen, se cuentan cosas, hablan por teléfono, toman mate y hasta preparan una torta. Nada parecido al modelo de atención unidireccional, además esos adolescentes que aprenden son los mismos que están atentos al mundo, sufren con las guerras y los problemas económicos, cuestionan, critican y hasta están atentos a los avatares del último capítulo de la serie televisiva. El contexto es texto, desde la cual se atiende.

Necesitamos reflexionar estas cuestiones para hacer un viraje en nuestros modos de pensar. Hasta ahora sólo cambiamos, pero pensando desde el mismo lugar en el que estábamos, muchos temas que hacen al aprender. Hoy se hace imprescindible y creo que se ha transformado en una cuestión ética del psicopedagogo, abrir el espacio de pregunta acerca de qué se dice cuando se dice que un niño "no presta atención" y qué se dice cuando se dice que un niño es hiperactivo. ¿Qué efecto va a tener sobre los padres del niño tal descripción del maestro? ¿Qué encadenamiento de circunstancias va a suscitar? ¿Cómo va a entrar esa queja dentro del mercado consumista? ¿Va a ayudar a pensar o estará el maestro sin saberlo, aportando un niño más al consumo de la "Ritalina"? ¿Qué esperan los padres de sus hijos? ¿Qué atención falta?

Atención viene del verbo atender, atender es cuidar.

Digo que se trata hoy de una cuestión ética del psicopedagogo porque lo que antes era una descripción (el 52% de las madres de Estados Unidos en 1952 encontraban a sus hijos hiperactivos y distraídos) hoy se ha transformado en un rótulo que designa una patología y que desatenta-descuidadamente recibe medicación. Seis millones y medio de niños en Estados Unidos tomando Ritalina merece no sólo un alerta (ya realizada por la propia OMS) sino también un recuestionamiento de nuestros modos de pensar.

Cuatro de cada veinte niños con diagnóstico de A.D.D., en varias escuelas de Buenos Aires, Santiago de Chile, San Pablo, Río de Janeiro, Porto Alegre, no sólo ni principalmente están hablando de la necesidad de precisar el diagnóstico, ni de ser más explícitos o más interdisciplinarios al hacerlo, sino que coloca en primer plano dos cuestiones: una de ética y otra de revisión de nuestros modos de pensar. ¿Cómo explicar que tantos profesionales dispongan a aceptar como un síndrome, generalmente "medicalizado", una burda descripción de características en el aprendiente? Junto a la demandade atención viene la de "quietud".

¿Cuál es el parámetro de "actividad" para designar hiperactivo a un niño?

Si lo que la escuela demanda normalmente es hipoactividad, toda actividad será considerada hiperactividad.

Excluida del espacio de aprendizaje, segregada, "secretada", queda en secreto aún la posibilidad de pensar y promover otros tipos de actividad y atención más acordes con los aprendizajes que este milenio entrante ya nos está proponiendo.

Aprendemos de quien investimos del carácter del enseñante. Aprendemos cuando podemos confiar (en los otros, en nosotros y en el espacio). Aprendemos con quien nos escucha. Aprendemos si nos escuchamos. Aprendemos cuando el enseñante nos reconoce (nos atiende pensantes).

Quienes hoy aprenden con el valor subjetivamente que el aprendizaje tiene, no se olvidan del sufrimiento propio y ajeno "para dedicarse al placer de estudiar", por el contrario, sabemos que el aprendizaje humaniza. Sólo se pueden cerrar los ojos para afuera cuando también se los cierra para adentro. La creatividad surge del contacto y elaboración de la angustia.

Hoy, más que nunca los lazos de solidaridad, la presencia del grupo, del equipo de trabajo, del amigo, permiten nutrir la necesidad de permanencia que acompaña al cambio.

Hoy, más que nunca, ante el avance de la tecnología, se hace necesaria la presencia de la poesía que alimenta la autoría.

Alicia Fernández

1Con el niño se realizó un S.P.A. (Situación Persona Aprendiendo). Agradezco a María Marta Prato la facilitación de este material.

2Esta temática es abordada en la revista E. Psi.B.A. número 6.


El e-mail: alicifer@yahoo.com

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Carlos Oñates y Gertrudis Oviedo