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Viviendo desde el corazón con los ...
NIÑOS INDIGO

Por: Lic. Isabel Stelling

Actualmente muchos padres confrontan el problema de no saber que hacer con sus pequeños niños, ya que su conducta, sus actitudes, su precoz madurez, sus respuestas, sus puntos de vista, sus argumentos, sus maneras de encarar sus propios problema, sus diálogos, les dejan confundidos y sin saber que hacer.

Se dan cuenta que la vieja manera, las que ellos aprendieron, las que usaron sus padres para con ellos, para controlarlos, educarlos o hacerse obedecer no les funciona. No encuentran como disciplinarlos.
Los niños con estas características se llaman Niños Índigo Niños de la Luz.

Los Niños Índigo, en opinión de sus progenitores y maestros, parecen estar alterados la mayor parte del tiempo, son impositivos, no escuchan, no acatan ordenes, quieren siempre hacer los que les viene en gana, encaran a sus padres, los refutan, los desafían, no se dejan amilanar, se aburren de sus juguetes y se niegan a ir a la escuela, no soportan estar encerrados ni los espacios pequeños, son caprichosos, nada parece adecuarles, formas berrinches a la primera de cambio. Todos estas conductas se vuelven un círculo vicioso, a mayor oposición o contrariedad del padre, el niño se torna cada vez más rebelde.

Por otra parte los Niños índigo siempre están haciendo cosas, son incansables e incapaces de mantenerse en una actividad por mucho tiempo, otras veces parecen absortos en sus pensamientos como abstraídos del mundo que les rodea, son extremadamente curiosos y destructores, desarman sus juguetes, les encanta ver como funcionan los artefactos eléctricos y jorungar las computadoras, ven visiones y suelen mantener fija la mirada en aquellos que les observan como diciendo Yo Sé quien Soy.

No parece importarle los castigos frecuentes a que son sometidos, ni las amenazas. Ellos son muy libres y además sabios. Así que existe una continua batalla campal dentro del hogar que se repite todos los días y que va empeorando en la medida que el niño crece y madura. Cada vez es mas autodeterminado.

Sus llantos son ensordecedores y sin una causa aparente o justificada para quienes alternan con ellos, parecen llevar siempre la contraria y la mayoría de las veces no saben los que quieren.

Pero en algunas ocasiones reina un profundo silencio dentro del hogar y cuando la madre va en busca de su hijo observa que él niño esta muy divertido y entretenido, desarmando el equipo de sonido o tratando de insertar un caset o disco compacto. Su madre lo reprime muy fuertemente porque eso es caca, eso no se toca. Pero parece que le hablan chino, el no entiende.

Estos chicos no se permiten ser adoctrinados, no aceptan los viejos esquemas mucho menos si no hay congruencia entre el decir y el hacer y como son tan observadores no se permiten sutilezas cuando de andar con la verdad se trata. Y entre tanto los adultos insistimos en imponer nuestros criterios y nuestros paradigmas ellos se tornan cada vez mas distraídos.

En una oportunidad observé a una madre desesperada porque su hijo había desordenado todo el recibo y de sus manos se había caído un objeto que se volvió añicos, era su figura de Capodimonte preferida que, además de su valor monetario, representaba un recuerdo familiar. La señora se llenó de mucho rabia, en ese momento ella no pensaba que el niño podía herirse con los pedazos rotos, ella solo pensaba en el valor que representaba su obra de arte y estaba apunto de pegarle a su hijo fuertemente para enseñarle, a través del castigo, que eso no estaba bien.

El niño se le quedó viendo con sus ojitos llenos de miedo y ella se quedó paralizada mientras escuchaba una voz suplicante que le decía Apenas soy un niño, no me maltrates. Se detuvo unos segundos que parecieron una eternidad, se llevo sus manos a su corazón y de una forma mágica su cara se llenó de dulzura, luego atrajo a su pequeño y lo abrazó con mucho amor. Ella posteriormente me contó que al momento de levantar su mano para pegarle al niño, percibió una fuerza poderosa que la detuvo e hizo que su corazón latiese tan aprisa que tuvo que llevarse las manos a su pecho y que esta sensación la interpretó como el haberse conectado con Dios y con el Latido de la Vida, la cual obró como un bálsamo. Cesó de hacer juicio, cesó de pensar, la rabia desapareció en un instante y se sintió plena de amor. Paralelamente le vino una imagen de su infancia donde ella había vivido una situación similar acompañada de mucho dolor y se percató de cuanto este sentimiento la había perturbado, a lo largo de su vida. Su abuela le pegó tan fuertemente que le produjo hematomas. Por si fuera poco la había castigado por varios días impidiéndole jugar con sus hermanos y por añadidura la había ridiculizado delante de ellos. Esto unido a la falta de comprensión y carencia de amor de su abuela dejó cicatrices en su corazón. Ella comprendió que no se amaba así misma y que sus padres no se lo habían enseñado porque ellos no podías enseñar lo que no sabían.
Jan Tober, co-autora con Lee Carrol del libro The Índigo Children -Los Niños Índigo comenta que la llegada de los niños índigo nos invita a la reflexión para que reconozcamos como es nuestra relación con nuestro niño interno que se encuentra muy herido con penas que subyacen en nuestro subconsciente. Y que estas heridas hay que sanarlas.

Es posible aprender a vivir y a trabajar desde nuestro corazón, donde radica la fuente del Amor Incondicional y así lo afirma Puran Bair en su libro Living from the Heart Viviendo desde el Corazón. Refiriéndose a su obra, Bair dice: "Este libro es sobre el corazón, sobre ambos corazones: el corazón poético, instrumento para sentir profundamente y el corazón físico que sincroniza todas las células de tu cuerpo en un solo compás. El desarrollo del corazón es la gran meta de la vida, tanto una meta práctica, física, como una meta espiritual

Entendamos que el problema no son los niños, el problema somos nosotros los adultos. Edgar Poe dijo: La infancia conoce el corazón humano.

Recobrar nuestro Niño Interno, rescatarlo es de por sí una manera de cambio y de transformación personal que brinda salud, bienestar y alegría a nuestras vidas y esto te ayudará a comprender y a interactuar con los niños de una manera grandiosa y efectiva, desde el Amor Divino, desde tu Corazón.

Los Niños Índigo están llegando al planeta para contribuir a cambiar las estructuras que no funcionan, para ayudarnos a vencer nuestra resistencia al cambio, a trascender nuestras limitaciones y a sanar nuestras vidas. Abre tu Corazón.

Isabel Stelling

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Carlos Oñates Nuñez