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LA MISIÓN
NIÑOS INDIGO

Mi propósito al investigar y escribir acerca de los Niños Índigo es compartir mi experiencia, con la autoridad que me otorga el de ser madre y ahora abuela y por sobre todo haber sido una niña rebelde que solía sentirse fuera de lugar y agredida, cuando le imponían las cosas sin mediar información. Siempre protestando por el statu quo y haciéndose preguntas acerca de Dios y de la vida, poco usuales para su edad. Cuando estaba pequeña, yo sentía que había nacido para hacer algo. Creo que ha llegado el momento y que el resto de mi tiempo de vida en el planeta ha sido una preparación mediante recabar información y experiencias. Así que ahora deseo transmitir el resultado de mi investigación a todos aquellos que hablan español. Sumarme a la cruzada de seres que hoy en el mundo trabajan por los niños y lograr despertar un interés en el tema, siendo que la gente esta desinformada de los Niños Índigo y por sobre todo quiero llamar la atención a los líderes del mundo, a investigadores, científicos y artistas, educadores, exploradores, psicólogos, médicos, sociólogos, sanadores, metafísicos, espiritualistas, padres y abuelos y a todos los interesados de habla hispana, para que nos unamos en una Misión común, construir un mundo feliz. Mi propuesta es que encontremos maneras de cambiar las estructuras en que se asienta nuestra sociedad, a través de cambiar nuestra maneras de relacionarnos y cambiar los paradigmas que prevalecen en la educación escolar y hogareña. Establecer nuevas maneras de conducirnos como hermanos de una nación común, comenzado por nuestra propia transformación, que alberga a nosotros los ciudadanos del mundo y que habitamos la misma casa, la madre Tierra, que merece nuestro respeto, veneración y Amor Incondicional.

La primera vez que oí acerca de los Niños Índigo fue en México, en el año de l999, mientras celebrábamos un encuentro con Drúnvalo Melchisedeck, cuando dictaba el Taller Cielo Tierra, continuación del Taller La Flor de la Vida.

El tema me llamó poderosamente la atención, mas cuando Drúnvalo nos dijo que estos niños poseían una sabiduría innata y que ellos habrían de tomar las riendas del Planeta, en un futuro muy cercano, porque debido a esta Sabiduría, nosotros como padres y también nuestros maestros y educadores no tendríamos nada que enseñarles. ¿Pues como enseñar a un niño Sabio? (Véase Una Nueva Raza está emergiendo-Parte Uno)

En la medida que él nos hablaba yo iba recordando a la niña que había sido y también imaginando y sintiendo como sería el mundo, manejado en todas sus áreas por jóvenes y adultos Índigo y cual habría de ser nuestra actitud. Esto me fue llenando de gozo y de una dulce expectativa.
Sus palabras fueron resonando dentro de la Verdad de mi Ser como hoy espero que mis escritos también lo hagan dentro de ti.

Posteriormente yo recordé un sueño que había tenido once años atrás, un día 18 de enero, aniversario de mi llegada al planeta Tierra. Soñé que yo recién había parido un bebé. Era un bebé diferente que más que un recién nacido, parecía una criatura de cuatro meses. Pero lo más sorprendente era que había nacido inmediatamente después de gestarse, sin mediación de tiempo entre un hecho y otro.
Yo había prendido un alfiler para sostener su pañal de tela y tan pronto recosté a mi bebé sobre mi hombro, para abrazarlo, este comenzó a llorar inconsolablemente. Su llanto era ensordecedor y yo estaba desesperada pero consciente de que algo grave estaba sucediendo. De pronto escuché una voz infantil en perfecto español que me dijo: Lloro porque el alfiler está abierto y me está pinchando. Yo no salía de mi asombro y me pregunté: ¿Puede ser posible que un niño nazca hablando? Y escuché una vocecita que me dijo: ¿Y porque no?. Meses después llegó a mis manos el libro Tierra de Barbara Marciniak donde ella vaticina: Los nuevos niños son seres altamente evolucionados que aprenderán a hablar elocuentemente, pocos días o meses después de nacer. Enseguida recordé mi sueño que hoy interpreto como una revelación de mi misión de vida que me ratifica la razón de porque me he sentido tan interesada en el tema y de porque me dediqué a escribir.
A mi regreso de México, una serie de sincronías que direccionaban mis actos, comenzaron a ocurrir. Comencé a tropezarme con mas y más niños a quienes yo reconocía y percibía, desde lo profundo de mi corazón, como grandes Seres de Luz habitando cuerpos pequeños e inmaduros, niños que expresaban una gran sabiduría y Amor sin condiciones y con características que se correspondían con las de un Niño Índigo. Pero por encima de todo comencé a vivir la experiencia de compartir mi vida con una niña índigo, mi nieta Stephanie, quien hoy tiene tres años, que me sirve de ejemplo y de modelo para mostrarme lo que es un Niño Índigo.

Luego llegó a mis manos el libro escrito por Lee Carrol Los Niños Indigo, inspirado por la entidad magnética Kryon. Me hice muy amiga de Kryon y le pedí que condujera mi trabajo. Kryon me enseñó acerca de la nueva energía que ya se siente en el planeta y que facilita que con nuestra intención podamos deshacernos del karma. Esto era imposible de lograr con la vieja energía, y a partir de allí los acontecimientos sincronizados aumentaron y comenzaron a acercarse muchas personas que se interesan en el tema, que me aportan sus experiencias y que me dan cabida en sus corazones. Algunos son amigos virtuales que no me son extraños porque siempre han estado en mi corazón. Tal es el caso de caso de Carlos Oñates de P.H.D. Potencial Humano en Desarrollo, quien después de leer uno de mis artículos, en un diario de la ciudad de Valencia, Venezuela, donde ambos residimos, me pidió aprobación para publicarlos en esta página. Gracias Carlos porque hiciste posible mi debut en Internet, constituyéndote en el primer eslabón para que se comenzara a tejer la urdimbre de decenas de personas que leen mis escritos y se comunican conmigo, a través del correo electrónico, para expresarme sus enriquecedores comentarios y plantearme sus interrogantes.

Los Niños Índigo están llegando para facilitar nuestra transición como raza, hacia nuevos estadios de conciencia y ellos necesitan de nuestro amor incondicional, de nuestro respeto y veneración, de nuestra total comprensión, para que puedan cumplir su misión.

Ellos a su vez necesitan a todos aquellos que tenemos conciencia de la Gracia de estar aquí en el planeta, en estos tiempos de transición y que decidimos permanecer en él, para presenciar el Nuevo Cielo y la Nueva Tierra y para Ascender con ella, que nos pide a gritos que retomemos nuestra ética e integridad.
En Amor y Servicio

Isabel Stelling
Agosto 2001

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Carlos Oñates Nuñez